ESPANYOL, BASTA DE MEDIOCRIDAD

 ESPANYOL, BASTA DE MEDIOCRIDAD

La llegada de Monchi ha sido un agradable e inesperado golpe sobre la mesa. Una inteligente jugada de Pace para revertir una dinámica de resultados que llevaba al RCD Espanyol irremediablemente hacia el pozo. Tras la derrota en Sevilla, los pericos volvimos a vernos en Segunda. Hacía falta un cambio que sacudiera los cimientos deportivos del club y, de forma inesperada, llegó a lo grande, por todo lo alto: el Espanyol hacía oficial el fichaje del que es, posiblemente, el mejor director deportivo del mundo. Una jugada maestra que hizo reaccionar al equipo e inyectó ilusión y esperanza en una afición desorientada.

¿Será este el estilo de la nueva propiedad? Si es así, ¡bienvenido, Mr. Pace!

Quiero ver en la llegada de Monchi una declaración de intenciones; el inicio del tan deseado nuevo Espanyol. ¿Habrá, por fin, un rumbo claro que ponga fin a la deriva deportiva? ¿Tendrá Monchi los recursos económicos necesarios para construir una estructura profesional de primer nivel? ¿Podremos hablar, de una vez por todas, de un proyecto ambicioso y sostenible en el tiempo? ¿Se habrá dado cuenta Velocity Sport Partners de que, para ganar dinero, el equipo tiene que ganar partidos?

La lucha por la permanencia en Primera se ha vuelto más competitiva e igualada que nunca. La pasada temporada, al Sevilla le bastaron 41 puntos para evitar el descenso; en la actual, ni siquiera 43 lo garantizan. La temporada 2025-26, que finalizará en apenas dos días, ha sido una lección deportiva que el RCD Espanyol debe aprender para alejarse definitivamente de esa zona peligrosa con la que lleva demasiados años coqueteando. ¿La habrá aprendido o seguirá esperando que suene la flauta de la salvación, inmerso en las turbulentas aguas de la incertidumbre?

La pasión y fidelidad de la afición perica han puesto la piel de gallina a propios y extraños. Su aliento constante ha sido determinante para evitar la desesperación cuando las victorias no llegaban y para alcanzar el objetivo. Un objetivo (no descender a Segunda) que, por pírrico, ofende a un Espanyol que es el séptimo mejor equipo histórico del fútbol español, el quinto con más participaciones en Primera y que, con la próxima temporada, alcanzará ya las 90 campañas en la máxima categoría de un total de 96 posibles.

El Espanyol, especialmente desde la llegada de Chen, se mantiene vivo gracias a la fuerza de un sentimiento que puede con todo y contra todos. Pero cuidado: vivir constantemente en modo supervivencia puede acabar agotando a una afición que, no lo olvidemos, es lo único que sostiene al club. Ha llegado la hora de apuntar más alto, de invertir los papeles y de que sea el equipo quien anime a la afición.

Demasiados años viviendo el día de la marmota deportiva.
Demasiados años jugando con fuego.
Demasiado sufrimiento.
Demasiadas burlas en los colegios.
Demasiada mediocridad.

En definitiva, demasiadas temporadas de desgaste y frustración deportiva.

El RCD Espanyol de Barcelona está en un punto de inflexión histórico del que ya no hay vuelta atrás. El aficionado no merece otra montaña rusa emocional como la vivida este año. El clamor perico es claro:

“ESPANYOL, BASTA DE MEDIOCRIDAD”.


Angel Bergadà, 21 mayo 2026

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